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¿Tu nevera no enfría pero congela? Causas y soluciones fáciles

Seguro que te ha pasado alguna vez: abres la puerta de tu frigorífico o nevera y notas que los alimentos están más templados de lo normal, pero el congelador sigue funcionando sin problema. 

Es una situación bastante común y, por suerte, suele tener solución. Pero claro, antes hay que entender por qué la nevera no enfría pero sí congela. Saber qué está pasando te ayudará a actuar rápido, evitar que se estropee la comida y, de paso, ahorrarte una reparación innecesaria. 

Si quieres saber las causas más probables de por qué tu nevera no enfría pero sí congela, no te pierdas este artículo en el que contamos cómo solucionar el problema, sin esfuerzo ni complicaciones. 

Diferencias entre el frigorífico y el congelador

Aunque estén dentro del mismo electrodoméstico, el frigorífico y el congelador no trabajan de forma independiente. Comparten el mismo sistema de refrigeración: el compresor, el ventilador y el evaporador.

El congelador es el encargado de generar el aire frío, y un ventilador se encarga de distribuirlo al compartimento del frigorífico. Por eso, cuando el frigorífico no enfría pero el congelador sí congela, significa que el problema no está en la producción del frío, sino en cómo se reparte.

En muchos casos, el aire frío no circula correctamente o se bloquea por culpa de hielo, suciedad o un fallo en alguno de los componentes internos.

Por qué es un fallo tan frecuente

Las neveras modernas, sobre todo las No Frost, están pensadas para mantener una temperatura constante y evitar la escarcha. Sin embargo, con el paso del tiempo, el uso diario, el polvo o una limpieza irregular pueden alterar ese equilibrio.

Así, una nevera enciende pero no enfría por causas tan simples como un ventilador bloqueado o un termostato mal calibrado. Incluso algo tan cotidiano como llenar demasiado el frigorífico puede impedir que el aire frío circule bien y acabe afectando a la temperatura.

Qué pasa dentro del sistema de refrigeración

Para entender mejor por qué la nevera no enfría pero sí congela, conviene conocer cómo funciona el circuito del frío:

  1. El compresor comprime el gas refrigerante, que al expandirse enfría el aire del sistema.
  2. Ese aire pasa al evaporador del congelador.
  3. Un ventilador se encarga de mover ese aire frío hacia el compartimento del frigorífico.
  4. Un termostato controla la temperatura y activa o apaga el compresor cuando es necesario.

Por qué no conviene dejarlo pasar

Aunque pueda parecer algo sin importancia, una nevera que enciende pero no enfría está avisando de que algo no va bien. Si se ignora, el compresor acabará trabajando más de la cuenta, lo que aumentará el consumo eléctrico y acortará su vida útil.

Además, mantener los alimentos a una temperatura inadecuada puede afectar a su conservación y favorecer la aparición de bacterias. Por eso, actuar rápido no solo es cuestión de comodidad, sino también de salud.

Causas más comunes por las que la nevera no enfría pero sí congela

Si la nevera no enfría pero sí congela, lo más probable es que haya algún fallo en la forma en la que se reparte el aire frío o en el control de la temperatura. A veces parece una avería grave, pero en realidad suele deberse a algo sencillo que puede detectarse con una revisión básica. 

Conocer las causas más habituales te ayudará a entender qué pasa, evitar que la comida se estropee y, de paso, no gastar más luz de la necesaria.

Acumulación de hielo en el evaporador

Es una de las causas más típicas cuando el frigorífico no enfría. El evaporador, que se encuentra en el congelador, es el encargado de enfriar el aire que luego llega a la parte del frigorífico.

Si se acumula demasiado hielo alrededor, el aire no puede circular bien y el resultado es que el congelador sigue a pleno rendimiento, pero la parte superior apenas enfría.

  • Qué hacer: desconectar la nevera durante unas horas para permitir que el hielo se derrita por completo. Después, conviene limpiar las rejillas y comprobar que los orificios de ventilación no estén obstruidos.

Fallo del ventilador interno

El ventilador es el que reparte el aire frío del congelador al resto de la nevera. Si se bloquea por hielo o suciedad, o simplemente deja de funcionar, la nevera enciende pero no enfría, aunque el congelador sí.

Suele notarse porque el ventilador no hace ruido o porque el aire apenas se siente al abrir la puerta.

  • Solución rápida: revisar si el ventilador gira libremente y limpiar el área con cuidado. Si el ventilador no arranca después de descongelar, probablemente necesite ser reemplazado.

Termostato o sensores de temperatura averiados

El termostato y los sensores de temperatura son los encargados de decirle al compresor cuándo tiene que ponerse en marcha. Si fallan, la nevera enciende pero no enfría porque el sistema no sabe que debe activar el compresor.

Un indicio claro es que, aunque bajes la temperatura, el interior no se enfría o lo hace de forma irregular.

  • Qué hacer: probar a bajar la temperatura manualmente y esperar unas horas. Si no hay cambios, lo más probable es que haya que sustituir el sensor o el termostato.

Conductos de aire bloqueados

Otra causa muy frecuente si la nevera no enfría pero sí congela son los conductos de aire obstruidos. Ocurre cuando se colocan alimentos o envases demasiado pegados a las salidas de aire, o cuando se acumula escarcha en esas zonas.

Si el aire no puede circular, la parte del congelador sigue funcionando, pero la del frigorífico se queda sin refrigeración.

  • Solución: revisar la distribución de los alimentos y dejar espacio suficiente para que el aire fluya. En los modelos No Frost, es recomendable realizar una descongelación completa una vez al año para evitar estos bloqueos.

Serpentines o condensador llenos de polvo

Las bobinas del condensador, situadas en la parte trasera o inferior, eliminan el calor del sistema. Cuando acumulan polvo o grasa, el compresor trabaja más de lo normal y la nevera enciende pero no enfría como debería.

El problema en este caso no es solo que la nevera no enfría pero sí congela, también hace que el consumo eléctrico suba y el aparato se desgaste antes de tiempo.

  • Qué hacer: desenchufar la nevera y limpiar cuidadosamente las bobinas con un cepillo o una aspiradora. Mantenerlas limpias mejora el rendimiento y reduce el consumo energético.

Juntas de la puerta en mal estado

Las gomas de las puertas de tu frigorífico, aunque parezcan algo sin importancia, son esenciales para mantener el frío dentro. Si están viejas, agrietadas o sueltas, el aire se escapa y el frigorífico no enfría bien aunque el compresor funcione.

El problema se nota mucho más en modelos de frigoríficos americanos o de dos puertas, porque dejan de encajar perfectamente, no cierran del todo o se abren solas al poco tiempo de cerrarlas. 

  • Solución práctica: comprobar si las puertas cierran herméticamente. Si al pasar un papel entre la junta y la puerta este se desliza con facilidad, es hora de reemplazarla.

Pérdida de gas o falta de refrigerante

Si después de revisar todo lo anterior la nevera no enfría pero sí congela, puede que haya una fuga de gas refrigerante o que el nivel esté bajo. 

Este gas es el que permite que el compresor genere frío, y si hay una fuga, el sistema no puede mantener la temperatura adecuada. El síntoma suele ser un enfriamiento desigual: el congelador funciona, pero el frigorífico no.

  • Qué hacer: en este caso, lo mejor es contactar con un técnico especializado. Manipular el circuito sin los conocimientos adecuados puede empeorar la avería.

Cómo saber paso a paso por qué la nevera enciende pero no enfría

Cuando la nevera se enciende pero no enfría, es normal pensar que se ha roto el compresor o que el aparato ya no tiene arreglo. Pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, el problema tiene solución y puede detectarse fácilmente con unas cuantas comprobaciones básicas. 

Seguir un pequeño proceso te ayudará a descubrir por qué la nevera no enfría pero sí congela y a saber si es un problema que puedes arreglar tú mismo fácilmente, vas a necesitar la ayuda de un profesional o ya es momento de cambiar tu frigorífico.

Si tu nevera no para de darte problemas o tiene tantos años que ya no enfría como siempre, puede ser que sea hora de cambiarla por una nueva. En Conforama tenemos los mejores modelos y marcas de neveras, frigoríficos americanos, de una puerta o combis con la última tecnología y la máxima eficiencia energética. 

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Revisión rápida sin herramientas

Antes de entrar en pánico o llamar al servicio técnico, merece la pena revisar algunas cosas sencillas. Muchos casos en los que la nevera no enfría pero sí congela se deben a detalles que se pasan por alto en el día a día.

Qué conviene revisar primero

  • Temperatura seleccionada: puede que el termostato esté demasiado bajo o alguien lo haya movido sin querer. Lo ideal es mantener la nevera entre 3 y 5 °C.
  • Puerta mal cerrada: si la goma no sella bien o hay algo que impide el cierre completo, el aire frío se escapa y el motor trabaja de más.
  • Ubicación del aparato: si la nevera está pegada a la pared o junto a una fuente de calor (como el horno), le costará mantener el frío. Deja un espacio de unos 10 centímetros por detrás.
  • Demasiada carga dentro: llenar la nevera hasta los topes o bloquear las salidas de aire impide que el frío se reparta bien. Es mejor dejar huecos entre los productos.

Medir la temperatura con un termómetro doméstico

Cuando la nevera no enfría pero sí congela, medir la temperatura interior puede darte una pista bastante clara. No hace falta un aparato especial: con un termómetro de cocina basta.

Cómo hacerlo

Si el congelador mantiene los -18 °C, pero la parte del frigorífico está templada, está claro que el aire frío no circula bien entre ambos compartimentos. Para saberlo: 

  1. Coloca el termómetro dentro de un vaso con agua en la zona central del frigorífico.
  2. Cierra la puerta y no la abras durante unas 4 o 5 horas.
  3. Comprueba la temperatura: si está por encima de los 7 °C, la nevera no está enfriando correctamente.

Escuchar cómo funciona el compresor

Cuando una nevera enciende pero no enfría o no enfría pero sí congela los ruidos que hace pueden darte muchas pistas. El compresor y el ventilador suelen emitir un zumbido suave cuando están en funcionamiento.

¿Qué observar?

  • Si el compresor no arranca nunca, puede haber un fallo en el termostato o en el relé de arranque.
  • Si funciona sin parar y no enfría, probablemente el problema esté en el condensador o falte gas refrigerante.
  • Si el frigorífico arranca y se apaga al poco tiempo, puede deberse a un sobrecalentamiento o a un fallo eléctrico interno.

Revisar el interior visualmente

A veces el fallo se ve a simple vista. Cuando una nevera no enfría pero sí congela muchas veces nos deja pistas claras de algo no va bien: 

  • Escarcha o hielo acumulado: si se forma en la parte trasera, el evaporador podría estar bloqueado.
  • Condensación o agua acumulada: puede indicar que la puerta no cierra bien o que el aire no circula como debería.
  • Ventilador parado: si no se escucha movimiento de aire, es probable que el ventilador esté atascado o averiado.

Reiniciar la nevera

Los modelos modernos de electrodomésticos, especialmente los electrónicos, pueden quedarse “colgados” después de un corte de luz o una subida de tensión. Si el frigorífico no enfría pero sí congela o simplemente parece no funcionar, probar un reinicio puede ser una buena idea antes de llamar al servicio técnico.

Pasos para hacerlo

  1. Desenchufa la nevera de la corriente.
  2. Espera al menos 10 o 15 minutos.
  3. Limpia la parte trasera y las rejillas para eliminar polvo o pelusa.
  4. Vuelve a enchufarla y deja pasar unas horas para ver si el frío vuelve a estabilizarse.

Si después de eso la nevera no enfría pero sí congela, seguramente haya un fallo en el ventilador, el sensor de temperatura o el termostato.

Cuándo llamar al técnico

Si tras hacer todas estas pruebas la temperatura sigue sin bajar, lo más recomendable es contactar con un profesional. Manipular el compresor o el gas refrigerante sin experiencia puede ser peligroso y, además, empeorar la avería.

Un técnico especializado podrá comprobar si hay una fuga de gas, si el compresor está dañado o si la placa electrónica necesita reparación.

Diagnosticar correctamente por qué la nevera enciende pero no enfría puede ahorrarte mucho dinero y quebraderos de cabeza. A menudo, se trata de algo tan simple como una mala ventilación o un bloqueo por hielo. Pero si no das con la causa, pedir ayuda a tiempo evitará que el problema se agrave y te asegurarás de mantener tus alimentos frescos y seguros.

Cuándo es el momento de cambiar de nevera

A veces, después de revisar todo, limpiar, descongelar y ajustar la temperatura, la nevera no enfría pero sí congela sigue dando guerra. En esos casos, es posible que ya no se trate de una avería puntual, sino de que el electrodoméstico ha llegado al final de su vida útil. 

Saber cuándo merece la pena reparar y cuándo es mejor cambiar de nevera puede ahorrarte dinero, energía y frustraciones. Las señales más claras de que tu nevera necesita un relevo son:

  • El frigorífico no enfría pero sí congela de forma constante: si la temperatura sube y baja sin motivo aparente, puede ser síntoma de un fallo en el sistema de refrigeración.
  • El compresor no deja de funcionar o hace ruidos extraños: cuando el motor no se apaga nunca o vibra más de lo normal, suele estar al límite de su rendimiento.
  • Consumo eléctrico disparado: si notas que la factura de la luz ha subido y tu nevera tiene más de 10 años, probablemente esté gastando mucho más de lo que debería.
  • Olor o humedad constante: si el interior huele mal incluso después de limpiar o aparece condensación con frecuencia, el aislamiento ya no cumple su función.
  • El técnico recomienda una reparación costosa: si arreglarla cuesta más de la mitad del precio de una nueva, lo más sensato es invertir en una nevera moderna y eficiente.

Cómo evitar que la nevera deje de enfriar en el futuro

Cuando una nevera no enfría pero sí congela, lo primero es solucionarlo. Pero lo siguiente, igual de importante, es evitar que vuelva a pasar. 

Con unos cuidados mínimos y un poco de atención, se puede alargar la vida útil del electrodoméstico y mantenerlo en perfecto estado durante años. No hace falta ser técnico ni gastar dinero: solo seguir algunos hábitos que ayudan a prevenir que el frigorífico deje de enfriar con el tiempo.

Cuidados básicos que marcan la diferencia

La mayoría de las veces, una nevera no enfría pero sí congela porque no se ha limpiado o revisado en meses. No es culpa de nadie: es algo que suele olvidarse. Pero con unas pequeñas rutinas, el aparato funcionará como el primer día.

Tareas sencillas que conviene hacer

  • Limpia las rejillas y serpentines traseros: se llenan de polvo y pelusa sin que nos demos cuenta, y eso hace que el motor trabaje de más. Con pasar la aspiradora o un cepillo cada pocos meses, basta.
  • Descongela si tu nevera no es No Frost: el hielo acumulado reduce el frío y fuerza el compresor. Una descongelación completa una o dos veces al año es más que suficiente.
  • Revisa las gomas de las puertas: si no cierran bien, el frío se escapa. Puedes probar con el truco del papel: si lo colocas entre la puerta y la goma y se desliza con facilidad, toca cambiarla.
  • Controla la temperatura: mantén la nevera entre 3 y 5 °C y el congelador a -18 °C. Así se conserva mejor la comida y el motor no se sobrecarga.

Cómo organizar el interior para que enfríe mejor

La forma de colocar los alimentos en el frigorífico también influye más de lo que parece. Si el aire frío no puede circular, al final pasa lo de siempre: la nevera no enfría pero sí congela.

Consejos útiles

  • No tapes las salidas de aire con envases o bolsas.
  • Evita llenarla demasiado. El aire necesita espacio para moverse.
  • Deja los productos más sensibles (carne, pescado, lácteos) en las zonas más frías, normalmente en los cajones inferiores o en la parte de atrás.
  • Guarda los alimentos cocinados en recipientes cerrados para evitar humedad y olores y mejor si esperas a que se enfríen para guardarlos.
  • Mantén el orden: además de conservar mejor los alimentos, tener la nevera ordenada te permitirá notar enseguida si algo falla.

Cuidados según la época del año

No es lo mismo mantener el frío en verano que en invierno. El ambiente influye mucho, y si no se ajusta el uso, puede acabar ocurriendo que el frigorífico no enfríe correctamente.

En verano

  • Evita abrir la puerta constantemente.
  • No metas comida caliente.
  • Deja espacio detrás del aparato para que ventile bien.

En invierno

  • No pongas la temperatura demasiado baja; el compresor podría trabajar de más.
  • Si la cocina está muy fría, puede que el aparato tarde más en arrancar y eso afecte a la parte del frigorífico.

Limpieza interior regular

Si tu nevera no enfría pero sí congela puede que esté sufriendo una falta de limpieza. Un interior limpio no solo huele mejor, también ayuda a que un frigorífico combi con problemas pueda volver a rendir correctamente. La suciedad y los restos de comida pueden bloquear conductos de aire o sensores de temperatura.

Limpieza rápida y eficaz

Con hacerlo una vez al mes, basta para mantenerla como nueva.

  • Vacía la nevera y desenchúfala.
  • Limpia con agua y un poco de bicarbonato o vinagre.
  • Seca bien antes de enchufarla otra vez.

No te olvides del entorno

El lugar donde está colocada la nevera también influye. Si está pegada al horno o al radiador, no hay milagros: el calor le pasa factura. Y eso puede ser el origen de que, al final, la nevera no enfría pero sí congela.

Ten en cuenta

  • Dejar espacio alrededor para que ventile.
  • Evitar colocarla junto a fuentes de calor.
  • Asegurarte de que el suelo esté nivelado y las puertas cierren bien.

Revisiones profesionales de vez en cuando

Aunque no haga falta cada año, una revisión técnica cada cierto tiempo puede venir muy bien. Un especialista puede comprobar el gas refrigerante, el compresor o los ventiladores. 

Detectar un pequeño fallo a tiempo puede evitar que, más adelante, el frigorífico no se enfríe o la nevera encienda pero no enfríe.

Conclusión: lo más importante es saber cómo actuar 

Cuando una nevera no enfría pero sí congela, no siempre se trata de una avería grave. Puede ser una simple acumulación de hielo, un ventilador bloqueado o una junta en mal estado. 

Revisar estos puntos antes de llamar al técnico puede ahorrarte tiempo y dinero, y ayudarte a mantener el frigorífico en perfecto estado durante más tiempo.

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