Seguro que más de una vez te ha pasado: abres la puerta de la nevera para coger un refresco o una fruta y notas que no está fría. En cambio, el congelador sigue funcionando como si nada. Es el típico caso de nevera no enfría pero sí congela, uno de los problemas más comunes en los frigoríficos de casa. Puede parecer algo menor porque al menos el congelador conserva la comida, pero en realidad, en Conforama sabemos que es una señal clara de que algo no va bien y conviene prestarle atención cuanto antes.
Qué significa cuando mi frigorífico no enfría pero sí congela
Cuando hablamos de “mi frigorífico no enfría pero sí congela” nos referimos a que la parte del congelador trabaja con normalidad, pero el compartimento de refrigeración no consigue mantener la temperatura adecuada, que debería estar entre 3 y 7 ºC. Este desequilibrio suele indicar que el aire frío no se reparte correctamente o que hay un problema con la regulación de la temperatura.
Por qué no conviene ignorar este problema
Lo primero que hay que tener claro es que este fallo no siempre implica que el frigorífico esté roto del todo. En muchas ocasiones se debe a pequeños descuidos o a falta de mantenimiento. Entender bien por qué ocurre ayuda a:
- Evitar tirar comida fresca que se estropea antes de tiempo.
- Ahorrar en reparaciones innecesarias.
- Saber si se puede solucionar en casa o si ya toca llamar a un técnico.
Qué pasa si se deja pasar el fallo
Puede parecer que no pasa nada por dejarlo así unos días, pero lo cierto es que hay riesgos:
- Se pierde la comida fresca: carnes, lácteos, verduras y frutas no se conservan bien.
- Sube la factura de la luz: el motor trabaja más de lo normal intentando compensar la falta de frío.
- La avería puede ir a más: si no se corrige a tiempo, piezas importantes como el compresor o el evaporador pueden terminar dañándose.
Síntomas habituales cuando la nevera no enfría pero sí congela
Que la nevera no enfría pero sí congela no suele pasar de un día para otro. Normalmente hay pequeñas señales que avisan de que algo no va bien. Detectarlas a tiempo puede evitar que la comida se eche a perder o que la avería vaya a más. Estos son los síntomas más comunes que ayudan a identificar el problema.
La comida fresca se estropea antes de lo normal
Frutas, verduras, carnes o lácteos empiezan a durar mucho menos de lo habitual. Si al abrir la puerta de la nevera notas que la leche está tibia o que la fruta madura demasiado rápido, es muy probable que el compartimento de refrigeración no esté alcanzando la temperatura adecuada.
Demasiado hielo en el congelador
Cuando alguien dice “mi frigorífico no enfría pero sí congela”, suele mencionar también que en el congelador se acumula más hielo o escarcha de lo normal. Esto suele indicar que el aire frío no está circulando bien hacia la parte de la nevera.
El motor no para de sonar
Otro síntoma típico es que el motor del frigorífico se escuche más de la cuenta. El compresor intenta compensar la falta de frío en la nevera funcionando durante más tiempo, lo que se traduce en ruidos constantes o más intensos.
La nevera no mantiene una temperatura estable
A veces parece que enfría un poco y otras veces está templada. Esa falta de estabilidad es otra pista de que el aire no se reparte bien entre el congelador y la nevera.
Otros detalles que conviene tener en cuenta
Además de lo más evidente, hay pequeños indicios que también pueden confirmar que la nevera no enfría correctamente:
- Bebidas que nunca llegan a estar frías.
- Olor extraño por alimentos que empiezan a descomponerse.
- Paredes con demasiada condensación.
- Restos de agua acumulados en las bandejas o cajones.
Causas más frecuentes de que la nevera no enfríe pero sí congele
Cuando la nevera no enfría pero sí congela, lo normal es pensar que el electrodoméstico está a punto de romperse. Sin embargo, la mayoría de las veces el problema tiene solución y se debe a algo concreto que impide que el frío llegue bien a la parte del frigorífico. Conocer las causas más habituales ayuda a entender qué pasa y a saber por dónde empezar a revisarlo.
El termostato está fallando
El termostato es el encargado de regular la temperatura. Si se estropea o se descalibra, puede hacer que el congelador funcione bien pero la nevera no consiga enfriar lo suficiente.
El ventilador interno no reparte el aire
En muchos modelos hay un ventilador que mueve el aire frío desde el congelador hacia la parte del frigorífico. Si ese ventilador deja de girar o está bloqueado, el aire no circula y aparece el típico caso de mi frigorífico no enfría pero sí congela.
Los conductos de aire están obstruidos
El frío pasa de un compartimento a otro a través de pequeños conductos. Cuando se tapan por hielo, escarcha o incluso restos de comida, el aire deja de llegar a la nevera y se nota enseguida que no enfría.
Hay demasiado hielo o escarcha
El exceso de escarcha en los congeladores verticales es otra de las razones más comunes. No solo ocupa espacio, también bloquea la circulación de aire hacia la parte superior. Suele pasar por abrir mucho la puerta, por una fuga de aire o porque el sistema de descongelación automática no está funcionando bien.
Los serpentines están sucios
Las bobinas o serpentines que expulsan el calor al exterior tienden a llenarse de polvo con el tiempo. Si no se limpian, el motor tiene que trabajar más de la cuenta y el reparto del frío no es uniforme, de ahí que la nevera no enfríe como debería aunque el congelador siga funcionando.
El sensor de temperatura da lecturas erróneas
En los frigoríficos modernos, los sensores de temperatura son los que mandan la señal de cuánto frío hace dentro. Si fallan, el sistema interpreta mal la situación y puede enfriar solo el congelador, dejando la nevera demasiado caliente.
La puerta no cierra bien
Muchas veces la causa está en algo tan sencillo como la goma de la puerta. Si está dañada, mal colocada o desgastada, entra aire caliente del exterior y el frío no se mantiene. Esto explica por qué la nevera no enfría bien mientras el congelador sigue funcionando.
Cómo solucionar una nevera que no enfría pero congela
Cuando la nevera no enfría pero sí congela, lo normal es pensar que se trata de una avería complicada. Pero la realidad es que en muchos casos se puede arreglar con unos cuantos pasos sencillos que cualquiera puede probar en casa antes de llamar al técnico.
Limpieza de las rejillas y ventilación
El polvo que se acumula en la parte trasera o en la zona inferior hace que el motor trabaje forzado y el frío no se reparta bien. Pasar el aspirador o un cepillo por esas rejillas suele mejorar bastante el rendimiento del frigorífico.
Revisar el termostato
A veces el fallo está en algo tan simple como la temperatura mal ajustada. Lo recomendable es que la nevera esté entre 3 ºC y 5 ºC, y el congelador alrededor de -18 ºC. Un mal ajuste puede ser la explicación de por qué mi frigorífico no enfría pero sí congela.
Hacer una descongelación completa
La escarcha acumulada puede bloquear los conductos de aire y hacer que el frío no llegue a la parte superior. Descongelar el frigorífico por completo, dejándolo apagado unas horas, suele ser una buena manera de recuperar el flujo normal de aire.
Comprobar el estado de las gomas de la puerta
Si las juntas de la puerta están desgastadas o mal colocadas, entra aire caliente de fuera y la nevera nunca enfría lo suficiente. Revisarlas y cambiarlas si están deterioradas es una solución sencilla y bastante eficaz.
Asegurarse de que el ventilador funciona
En los modelos que incluyen ventilador interno, este es el encargado de repartir el frío. Si está bloqueado por hielo o restos de comida, no hará bien su trabajo y la nevera dejará de enfriar aunque el congelador siga congelando. Muchas veces con una descongelación a fondo vuelve a girar sin problemas.
Cuándo toca llamar al técnico
Si después de probar estas soluciones la nevera no enfría pero sí congela, lo más probable es que el fallo esté en piezas más delicadas, como el sensor de temperatura o el compresor. En ese caso lo mejor es contactar con un servicio técnico antes de que la avería vaya a más.
Errores comunes que debes evitar
En muchos casos, cuando la nevera no enfría pero sí congela, la culpa no es de una avería complicada, sino de pequeños fallos en el uso diario que acaban pasando factura. Cambiar ciertos hábitos puede marcar la diferencia y evitar que el frigorífico funcione a medias.
Llenar la nevera demasiado
Sobrecargar los estantes hace que el aire frío no circule bien. Al bloquear las salidas de ventilación, la parte de refrigeración se queda sin la temperatura adecuada y da la sensación de que no enfría, aunque el congelador siga funcionando.
Colocar comida delante de las salidas de aire
En muchos modelos las rejillas por donde entra el aire frío están en la pared trasera o en los laterales. Si se tapan con recipientes o bolsas, el frío no llega a toda la nevera. De ahí que aparezca el típico caso de mi frigorífico no enfría pero sí congela.
Poner la temperatura a lo loco
Otro error muy habitual es pensar que, cuanto más baja esté la temperatura, mejor enfriará. Lo recomendable es mantener la nevera entre 3 ºC y 5 ºC y el congelador en torno a -18 ºC. Ajustar el termostato fuera de esos valores puede descompensar el sistema.
Olvidarse del mantenimiento
Con el tiempo, las rejillas traseras, los serpentines o incluso las gomas de la puerta acumulan polvo y suciedad. Si no se limpian, el motor trabaja más de la cuenta y la nevera pierde eficiencia. Una limpieza periódica puede prevenir muchos problemas.
Abrir y cerrar la puerta sin parar
Cada vez que se abre la puerta, entra aire caliente. Si se hace con frecuencia o se deja abierta demasiado tiempo, el frigorífico tarda en recuperar la temperatura y la parte de refrigeración sufre más.
Consejos para prevenir que vuelva a ocurrir
Si ya has pasado por la situación de que la nevera no enfría pero sí congela, seguro que no quieres repetir la experiencia. La buena noticia es que con unos cuantos cuidados sencillos se puede reducir mucho el riesgo de que vuelva a ocurrir.
Limpieza y mantenimiento básicos
El polvo en las rejillas traseras, la grasa en los serpentines o las gomas de la puerta desgastadas hacen que el frigorífico pierda eficiencia. Una limpieza de vez en cuando ayuda a que el motor no trabaje de más y la temperatura se mantenga estable.
Organizar bien los alimentos
No se trata solo de meter la compra y ya está. Conviene dejar espacio entre los productos para que el aire frío circule. Si se tapan las salidas de ventilación, puede aparecer el clásico caso de que mi frigorífico no enfría pero sí congela por algo tan simple como una mala colocación.
Ajustar la temperatura correcta
El rango ideal es de unos 3 ºC a 5 ºC en la nevera y unos -18 ºC en el congelador. Ajustar el termostato dentro de esos valores es la forma más sencilla de garantizar que todo se conserva bien.
Revisar las gomas de la puerta
Las juntas de la puerta son las responsables de que no entre aire caliente del exterior. Si están sueltas, duras o agrietadas, la nevera pierde frío. Revisarlas de vez en cuando y cambiarlas cuando sea necesario es un gesto simple que marca la diferencia.
Abrir la puerta lo justo
Abrir la puerta muchas veces o dejarla abierta demasiado tiempo hace que la nevera pierda temperatura. Reducir esos descuidos ayuda a que el motor trabaje menos y a que el frío se mantenga constante.
Revisiones periódicas
En los frigoríficos más modernos merece la pena hacer una revisión de vez en cuando con un técnico. Muchas veces se detectan pequeños fallos a tiempo y se evitan averías más costosas.
Conclusión
En la mayoría de los casos, cuando la nevera no enfría pero sí congela, no estamos ante una avería grave, y puede ser el momento de valorar opciones como los frigoríficos integrables. Lo más habitual es que se trate de algo sencillo: un exceso de escarcha, un termostato mal ajustado, las gomas de la puerta en mal estado o simplemente una mala colocación de los alimentos. Detectar a tiempo estas señales y poner en práctica unos cuidados básicos suele ser suficiente para que el frigorífico vuelva a funcionar con normalidad.
Qué revisar antes de llamar al técnico
Antes de preocuparse por una reparación costosa, merece la pena comprobar lo más básico:
- Limpiar las rejillas traseras y los serpentines para que el motor respire bien.
- Ajustar el termostato en la temperatura recomendada: entre 3 ºC y 5 ºC en la nevera y unos -18 ºC en el congelador.
- Descongelar el aparato si el congelador acumula demasiado hielo.
- Revisar que las gomas de la puerta cierren de forma hermética.
Cuándo pensar en cambiar de frigorífico
Si después de todo la nevera sigue sin enfriar, es probable que el fallo esté en piezas más delicadas como el compresor, el ventilador o los sensores de temperatura. En ese punto lo mejor es acudir a un técnico y, si el aparato ya tiene muchos años, valorar la compra de un frigorífico nuevo puede ser la opción más práctica y económica a largo plazo.
La propuesta de Conforama
En Conforama sabemos que un buen frigorífico es esencial en el día a día. Por eso, además de ayudarte a entender por qué la nevera no enfría pero sí congela, contamos con un amplio catálogo de frigoríficos combi modernos, eficientes y adaptados a todos los hogares. Una buena elección, como los frigoríficos americanos, no solo evita problemas como este, también garantiza un menor consumo de energía y una conservación perfecta de los alimentos.
