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A todos nos ha pasado. Te pones a preparar un buen sofrito, sacas la tabla y el cuchillo, y acabas con trozos desiguales y los dedos oliendo a ajo durante horas. Picar a mano a veces da muchísima pereza, sobre todo cuando vas con el tiempo justo para hacer la cena. Llevamos media vida metidos en las cocinas de miles de casas y sabemos perfectamente que estos pequeños chismes te salvan el día a día. Hacerte con un tritura ajos en condiciones te quita el trabajo sucio de encima, extrae hasta la última gota de sabor y, lo mejor de todo, mantiene tus manos a salvo de olores fuertes.
Los utensilios de hoy están pensados para que cocinar sea un gustazo, no una pelea. Olvídate de estar un buen rato dándole golpes al mortero. Cuando usas un buen tritura ajos, consigues una pasta fina y perfecta que se deshace en la sartén, dándole un toque increíble a cualquier guiso. Como llevamos años montando hogares de arriba a abajo, en nuestras tiendas vemos a diario lo que de verdad funciona. Por eso apostamos por diseños súper cómodos, de esos que aguantan tu ritmo sin doblarse a la primera de cambio.
Antes de lanzarte a por uno, piensa un segundo en cómo te gusta apañarte en la encimera. Te dejamos un par de ideas para que aciertes seguro con tu nuevo tritura ajos:
Cuando compras un cacharro nuevo, el material lo es todo. Huye del plástico barato que acaba cediendo en cuanto aprietas un diente más duro de lo normal. Un tritura ajos de acero macizo o aleación de zinc es una inversión maravillosa. Terminas de cocinar, le pasas un agua bajo el grifo o lo metes al lavavajillas y listo. Mantener tu tritura ajos impecable te asegura que siempre estará perfecto para darle vida a tu próximo plato.
Cuando te da por renovar los trastos, lo normal es quererlos para ya. Date una vuelta por nuestra web, echa un vistazo a los mangos y pide el tritura ajos que más te guste para recibirlo cómodamente en el sofá de tu casa. ¿Que prefieres tocar el acero y ver cómo pesa en persona? Marca la recogida gratuita, pásate por tu tienda física de Conforama más cercana y llévate tu nuevo tritura ajos en el bolsillo sin pagar ni un céntimo de envío. Queremos que tu única preocupación sea disfrutar de la cena.
En la inmensa mayoría de modelos no hace falta, y eso es una auténtica maravilla. Las prensas clásicas están diseñadas para que metas el diente directamente con su piel. Al apretar tu tritura ajos, la pulpa sale perfecta por los agujeritos y la cáscara se queda atrapada dentro. Te ahorras el paso más aburrido de la receta en un segundo.
El mejor truco para limpiar tu tritura ajos es darle un agua justo cuando terminas de usarlo, antes de que los restos de fibra se sequen y se queden pegados. Ponlo bajo el grifo a máxima presión. Además, muchísimos modelos actuales traen un pequeño accesorio de púas que encaja a la perfección en la rejilla y saca la suciedad de un solo empujón.
Sin ningún problema. Casi todos los modelos fabricados en acero o zinc aguantan la máquina a la perfección. Eso sí, para cuidar tu tritura ajos al máximo, dale un enjuague rápido en el fregadero antes de meterlo. Así evitas que los trocitos sueltos de ajo se queden medio cocidos en los agujeros por culpa del calor del secado.
Claro que sí, es un cacharro súper apañado. Además de su uso principal, un buen tritura ajos te viene de lujo para prensar trocitos de jengibre pelado, chafar alcaparras, deshacer anchoas para hacer una buena vinagreta o, incluso, para exprimirle unas gotas a un gajo de limón directamente sobre la sartén.
Esto es súper común cuando tienes un tritura ajos de aluminio malillo y lo lavas a máquina a menudo, porque la sal y el jabón acaban comiéndose el esmalte enseguida. Si te pasas a un modelo de acero inoxidable en condiciones, te olvidas de ese aspecto desgastado y ganas muchísima higiene a la hora de cocinar.
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