Filtra y ordena
Si notas que tu colchón se hunde un poco o la base baila, a veces la solución pasa por algo tan sencillo como renovar el soporte inferior. En Conforama somos auténticos especialistas en descanso y queremos ayudarte a devolver la estabilidad a tus noches. Encuentra esa pata para cama ideal, instala unas buenas patas para somier y tu espalda lo agradecerá desde el primer momento.
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No siempre hace falta cambiar la estructura completa cuando el problema viene simplemente de los apoyos. Como referentes europeos en el equipamiento del hogar, hemos ayudado a muchísimos clientes a salvar sus camas cambiando únicamente esos soportes. Unas buenas patas para el somier bien apretadas evitan que la barra central ceda con el uso diario, frenan esos ruiditos molestos que te desvelan de madrugada y cuidan de forma directa la gran inversión que hiciste al comprar tu colchón.
Antes de llevarte cualquier pata para tu cama a casa, fíjate muy bien en cómo se agarra al bastidor de metal. Las estructuras de descanso no están fabricadas todas bajo el mismo patrón, y cada una pide un sistema diferente para ofrecerte seguridad total mientras la familia duerme.
Buceando en nuestro catálogo verás distintas soluciones pensadas tanto para los modelos de última generación como para los somieres de toda la vida. Mira el perfil de tu estructura y toma nota:
La vista también juega, y mucho. Según el aire que le hayas dado a tu cuarto, te encajará mejor un acabado u otro. Si buscas un toque moderno o industrial, una pata para cama metálica te dará esa estética actual y una resistencia increíble. Por el contrario, si te pide el cuerpo algo más cálido, los acabados en madera natural o lacada hacen que el soporte se funda maravillosamente con el resto de tus muebles, mesitas y armarios.
La altura estándar ronda los veinticinco centímetros. Es una medida tremendamente práctica que te deja pasar el robot aspirador o la mopa por debajo sin dejarte los riñones. Si tu estructura supera los ciento treinta y cinco centímetros de ancho, te aconsejamos instalar siempre un mínimo de cinco o seis patas para el somier. Poner ese refuerzo central extra es la mejor decisión que puedes tomar para que la base no se arquee bajo ningún concepto. Si tienes dudas sobre qué modelo exacto llevarte, acércate a cualquiera de nuestras tiendas físicas en España o Portugal y nuestros asesores te orientarán con una sonrisa. Además, tienes la opción de comprar online navegando entre miles de productos y decidir si prefieres que te lo enviemos a casa o pasar a recogerlo gratis.
Casi todos los fabricantes trabajan con una rosca métrica universal de diez milímetros. Para quedarte tranquilo antes de comprar una pata para cama nueva, coge un metro y mide el diámetro del tornillo de tu soporte antiguo. Si está cerca del centímetro, cualquier modelo estándar te encajará a la perfección sin tener que forzar la tuerca.
Por supuesto, es una solución estupenda. De hecho, los anclajes suelen ser idénticos. Solo tienes que palpar la tela por debajo y buscar los orificios ocultos en las esquinas. Si los encuentras, basta con enroscar la pata para tu cama hasta que haga tope. Y si resulta que el tuyo no tiene agujeros, siempre puedes recurrir a los modelos con abrazadera que se agarran al tubo exterior.
Para dormir a pierna suelta y evitar que el centro se hunda, la regla de oro es poner un mínimo de seis apoyos en camas dobles. Te sugerimos colocar cuatro patas para el somier en las esquinas y añadir dos más en la barra central de acero. De este modo, el peso de los dos se reparte equilibradamente y proteges tu equipo durante años.
Si los aprietas bien, no deberían sonar absolutamente nada. Los crujidos aparecen cuando una pata para cama se ha aflojado por el uso continuo o no apoya plana en el suelo. Para curarte en salud, asegúrate de ajustar bien las tuercas al montarlas y comprueba que todos los apoyos llevan su tapón de plástico en la base para asentar bien.
Sí, tenemos opciones muy prácticas si necesitas mover el mueble a menudo para limpiar a fondo o hacer la cama. Lo ideal en estos casos es dejar unas patas para somier fijas en la zona del cabecero y poner modelos con rueda y freno en la parte de los pies. Así mantienes una estabilidad perfecta mientras duermes, pero ganas una agilidad tremenda en el día a día.
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